El proyecto editorial partió en sus inicios -año 1988- de la confección de una serie de fichas de inventario que incluían datos descriptivos y de situación actual en cada una de las entradas. Paralelamente, cada resto in situ, fue fotografiado para servir de apoyatura a la ficha. La realización de estos trabajos previos fue llevada a cabo desde la sección de Historia del Centro de Estudios del Románico con grupos de licenciados de las diferentes provincias.

 

 

Además de recabar información sobre los vestigios específicamente románicos, cada ficha contiene información de carácter situacional y datos sobre la totalidad de las piezas contenidas independientemente de su cronología (archivo, arte mueble, localización de la llave, grafitos, marcas de cantería, epigrafía o entorno arqueológico), de forma que resulta un excelente punto de partida para el redactor y una memoria fiel del estado del templo en su fecha de elaboración.

No obstante, los años de experiencia nos enseñaron que el sistema de fichas inventario en realidad duplicaba el esfuerzo, sin que los resultados lo justificasen. Desde principios de otoño de 1993 y con el bagaje de lo ya avanzado, prescindimos de este sistema y entendimos que la labor de inventariado o descriptiva debía ser un mero estudio preliminar que diera paso directo al análisis.